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jueves, 11 de diciembre de 2014

Lectura: "La masacre de Virginia Tech", por Juan Gómez-Jurado


Por si no se han dado cuenta, últimamente me ha dado por tomar libros antiguos de mis estanterías, desempolvarlos, llevármelos conmigo en los viajes diarios y volver a leerlos. Ha pasado tanto tiempo con algunos que llego a olvidarme de cómo me hicieron sentir, y lo mejor es que todo vuelve a pasar. La lectura es como una droga, y todo aquel que te diga lo contrario es porque no ha leído lo suficiente o porque no ha encontrado su libro-almagemela. Cuando digo libro-almagemela, me refiero a aquél libro que nunca abandonarás, y que cuando te lo terminaste de leer por primera vez se sintió como si empezara un matrimonio.

Bueno, el libro que les traigo hoy no es de ficción, ni de romance, ni producto de la imaginación rumeante del autor. Se trata de hechos reales, y es muy lamentable. Estoy segura de que por aquí alguien más tiene una curiosidad morbosa (pero nunca enferma) sobre los tiroteos en masa, sobretodo aquellos que ocurren en lugares más publicos, como las Universidad. ¿Por qué pasó? ¿Quién lo hizo? ¿Qué lo llevo a hacerlo? ¿Era evitable? Todas esas son preguntas que cruzan con mi mente cada vez que veo alguna de estas crudas noticias; y la mayoría de ellas se vieron respondidas por este libro.

Para las que no saben, el 16 de Abril del 2007, ocurrió una de las matanzas más sangrientas dentro de una Universidad en la historia de Estados Unidos. Seung-Hui Cho, armado de dos pistolas, dio muerte a 32 personas, entre ellas profesores y alumnos. Luego, se suicidó en una de las salas. Sufría de múltiples trastornos a nivel mental y nunca tuvo la capacidad para adentrarse completamente a la sociedad, lo que le generó el nacimiento de un odio casi primitivo hacia todo aquel que no fuera él mismo. La Masacre de Virginia Tech tuvo como consecuencia una mejora sobre las leyes de armamento, ya que Cho consiguió sus armas legalmente, a pesar de haber sido diagnosticado con falencias mentales.

El mismo 2007, yo me encontraba en España. Como bien sabrán, España y Chile tienen diferentes precios sobre los mismo libros (aló, Gobierno, bajen el IVA, muchas gracias), por lo que aproveché. Ví este libro por casualidad y me lo compré, sin saber de nada de lo que había pasado hace solo unos meses. Fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, en el ámbito librístico. En los otros ámbitos dejo mucho que desear, ah...

Con narraciones personales de los distintos personajes que lograron sobrevivir a la masacre, muchos mapas sobre los lugares que frecuentó el asesino, información sobre las armas que usó, acciones detalladas minuto a minuto y un completo análisis psicológico al final, después de terminarlo me volqué enteramente a Internet, para poder investigar más sobre el tema. No es un libro fácil: varias veces tuve que parar la lectura porque pensaba que me pondría a llorar, no podía entender cómo lo que leía no era parte de una distopia, sino que pasó y sigue pasando aún. No tiene un final feliz, ni tampoco promete uno. Pero si quieren honorar a aquellas 32 personas, lean este libro, enójense ante la falta de justicia y, al final, comprendan que todos podemos ayudar a mejorar esta sociedad.

¿Han leído algo últimamente? ¿Qué me recomiendan?


lunes, 8 de diciembre de 2014

Órbita Semanal: #1


Hoy les traigo una nueva sección, Órbita Semanal, que se tratará de pequeñas cositas que me fueron gustando y alegrando durante la semana y quiero compartir con ustedes para que juntas seamos muy felices. La idea era subirlo el Domingo, pero luego de un fin de semana en Olmué haciendo absolutamente nada (aunque comer, descansar bajo el sol y meterse a la piscina cuentan como actividades), comprenderán que quedé muy cansada.

I. Vestido de Graduación.

Cuando tienes dieciocho, eres la hija mayor de la familia, la primera sobrina/prima/nieta/ahijada de salir del colegio y con un buen promedio, tienes otro peso puesto sobre tus hombros: la búsqueda del vestido de graduación perfecto. Hay un talento que llevo a cabo mejor que nadie que conozca: dejar las cosas para último minuto. Por ende, me autoengañé por meses y meses de que aún quedaba tiempo, hasta que ya quedaba una semana para mi graduación y mi mamá me gritaba tres veces por día por el mismo tema. El vestido en sí es muy lindo, me costó $52.000 en una tienda de un paseo conocido por Viña del Mar, llamado Paseo del Mar; no tengo problema en dar el nombre de la tienda, pero el vestido se encuentra agotado. Aunque sea simple, era el estilo que andaba buscando, tiene mis colores favoritos y se encontraba un precio accesible. El viernes será mi fiesta de graduación, así que cuando el alcohol se vaya de mi cuerpo, haré un post contándoles más del vestido.

II. La Oreja de Van Gogh en concierto.

Cuando tenía dos años no caminaba, no sabía sumar ni restar, y tampoco podía ir al baño sola, pero podía cantar 'El 28' de La Oreja de Van Gogh como si fuera el Caballito Blanco. Tanto tocaron las canciones del CD y tanto me las aprendí, que se convirtieron en mi banda favorita, lo que dura hasta hoy, dieciséis años después. He pasado por mis épocas de pop, de metal emo ("odio a la vida y a mi mamá porque no me deja salir"), de hip hop y hasta de regaetton, pero LOVG siempre ha estado ahí para mí. Volver a verlos en concierto, aunque con otra cantante, fue una experiencia hermosa. Varias veces quise llorar, pero pensé que no podía ser tan mamona y me las aguanté; no se puede mostrar la hilacha en el Aula Magna de la Santa María. Ya se fueron de Chile, pero si vuelven a venir, les recomiendo la experiencia. Aparte, los precios son hermosos, hasta alcanza para un churrasco después.

III. Relajo en Olmué.

Fui arrastrada a un viaje en Olmué. No es que no quisiera ir, es que prefería quedarme en mi casa, pero mi papá siempre ha sido inconvencible en este tema: los viajes son familiares, por ende vamos todos. Bueno, que sea lo que quiera ser. Debo decir que me esperaba una cabaña roñosa con más arañas que sábanas, pero fuimos a la casa de un amigo de la familia que era preciosa, y no exagero. Recién construida, con dos pisos de madera, una piscina y un patio gigante (tenían hasta un burro, se llamaba Benito; no estoy molestando). Lo único malo: no había señal. Por ende, tuve que pasar un día y medio sin ninguna conexión a Internet, lo que se presentó como un reto para mí. Debo admitir que, aunque tuve mis ataques de pánico porque no sabía nada del resto de la civilización, disfruté ese rato compartiendo con la naturaleza, los seres queridos y los libros. Creo que todos deberíamos darnos ese lujo al menos una vez por año. Eso sí, avisen dónde van, que a mí se me olvidó y mis amigas estuvieron a un click de contactarse con la PDI.

IV. Abzurdah.

Relacionado con el viaje que relaté antes, me llevé dos libros para acompañarme, aunque solo pude leer uno. Abzurdah es el libro autobiográfico de Cielo Latini, una escritora argentina que relata su paso por la anorexia, bulimia, depresión, los problemas amorosos por una personalidad obsesiva y hasta el intento de suicidio. La primera vez que lo leí debo haber tenido entre 8 y 10 años, y no pude parar de leerlo. Debo admitir que es algo fuerte, que habla sobre estos temas tan importantes sin tapujos y da su versión de los hechos. Cielo Latini no clama estar completamente "curada", porque esas enfermedades son la clase de demonios que te siguen para toda la vida. Si alguien tiene tiempo de sobra y quiere leer un libro real sobre hechos que ocurren diariamente en este mundo, por favor, denle una oportunidad. Juro que no se arrepentirán, y que la historia les quedará dando vueltas en la cabeza por varios días.

¿Cómo estuvo su semana? ¡Espero que bien!